La salud de un niño nunca está aislada. Detrás de cada paciente que veo en consulta hay padres, abuelos, hermanos, cuidadores, una rutina, un ritmo escolar, una historia familiar particular. Mi formación como médico de familia me orienta a no perder ese contexto de vista. Esto se traduce en una forma específica de hacer medicina infantil y adolescente.

¿Qué significa un enfoque familiar?
La medicina de familia es una especialidad médica reconocida en Chile y en el mundo que entiende a la persona dentro de su sistema familiar y comunitario. Aplicada al cuidado pediátrico, implica considerar al niño en su rol dentro del sistema familiar y no como un caso aislado; evaluar cómo los factores familiares —dinámica de pareja, estrés parental, presencia o ausencia de redes de apoyo, llegada de hermanos, enfermedades en otros miembros, duelos, transiciones— afectan al niño y, recíprocamente, cómo la salud del niño afecta al sistema; tomar decisiones clínicas que sean realistas con la situación de la familia y respetuosas de sus valores; y reconocer que en muchas ocasiones el tratamiento más efectivo no es para el niño sino para sus padres: técnicas de manejo de berrinches, herramientas para mejorar el sueño familiar, estrategias para regular el uso de pantallas, acompañamiento en duelos o procesos de separación.
Principales características de mi práctica como medico de familia
- Acompaño hasta la adultez (en mi consulta hasta los 19 años, evitando el quiebre que muchas familias viven al tener que cambiar de médico justo en plena adolescencia).
- Incorporar desde el inicio la dimensión psicosocial y familiar.
- La consejería a padres, la salud mental familiar y el acompañamiento en transiciones son parte central, no accesoria, del trabajo clínico.
- Elegir un médico de familia para tu hijo es una decisión sobre el tipo de mirada que quieres que acompañe su salud y la de tu familia.
Áreas en las que acompaño a las familias
Crianza basada en evidencia
Ofrezco orientación basada en la mejor evidencia disponible sobre los temas que más se repiten en consulta: pataletas y regulación emocional, límites y autoridad, sueño infantil, alimentación complementaria y selectividad alimentaria, control de esfínteres, autonomía, conflictos entre hermanos, uso de pantallas y redes, deporte y descanso.
Salud mental y emocional
Pesquiso de manera sistemática signos de ansiedad, depresión, dificultades de regulación emocional, trastornos del sueño, problemas escolares y sospecha de trastornos del neurodesarrollo (TDAH, trastornos del espectro autista, dificultades específicas de aprendizaje).
Realizo el manejo inicial cuando es de baja complejidad y coordino derivaciones a psicólogos, psiquiatras infanto-juveniles, neurólogos o equipos de psicopedagogía cuando se requiere.
Acompañamiento en transiciones familiares
La llegada de un nuevo hermano, una separación, una mudanza, un cambio de colegio, un duelo, la hospitalización de un miembro de la familia o el diagnóstico de una enfermedad crónica son momentos donde un acompañamiento médico cercano puede prevenir problemas mayores y entregar herramientas concretas a padres y cuidadores.
Adolescencia
Reservo un espacio específico para los adolescentes, con consentimiento informado y resguardo de la confidencialidad cuando corresponde. S
alud mental, sexualidad, consumo, identidad, presión académica, redes sociales y bienestar emocional son temas que reciben atención sin juicio.
Para muchas familias, contar con un médico que el adolescente sienta como propio es uno de los activos más valiosos en esta etapa.
Salud del adulto cuidador
Aunque mi consulta está enfocada en niños y adolescentes, parte del trabajo es reconocer cuándo el cuidador principal —habitualmente la madre o el padre— requiere apoyo propio. En esos casos, recomiendo derivación a su propio médico de cabecera o a salud mental, y mantengo coordinación si la situación del adulto está impactando significativamente al niño.
Cómo es trabajar con un enfoque familiar
En la práctica esto significa que las consultas duran lo mismo que cualquier otra (aproximadamente 30 minutos), pero el espacio se aprovecha distinto: además del motivo de consulta del niño, hay tiempo para hablar de cómo está la familia, qué les preocupa y qué dudas tienen.
Cuando es necesario, ofrezco consultas familiares ampliadas, una visita orientada exclusivamente a un tema de crianza, o consultas conjuntas con ambos padres si esto facilita el manejo.
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